AdultasDesde mi punto de vista

Cuando el diagnóstico no tiene voz

En este mes se celebra el día internacional del síndrome de Asperger, hace cuatro años ya de haber recibido el diagnóstico. Y he estado pensando mucho en por qué me da temor dar a conocer mi diagnóstico, o a qué le temo exactamente. Bueno,  le temo “al qué dirán”, le temo a los estereotipos y prejuicios, esto es lo que más me cuesta. Y es que mi problema no es tener Asperger, mi problema es la incomprensión de los demás hacia lo que es tener Asperger. Porque he visto que algunas personas que se dicen ser “normales” actúan como si no entendieran al otro, aunque no tienen autismo a veces son rígidos y estereotipados o simplemente lo diferente les parece muy extraño y no pueden ser flexibles.  Eso me da pavor, me da pavor las barreras que no se ven pero que son muy altas, me da miedo la exclusión y el rechazo, me pone nerviosa tener que explicar cada concepto de lo que es el Asperger, y tartamudeo sin hablar, se me embotan los pensamientos de tan solo imaginarlo. Me da miedo la incredulidad y las explicaciones dobles para que se entienda lo que sí puedo hacer y lo que cuesta un poco más de trabajo. Ya veo esa cara del profesor o del compañero de trabajo, ese gesto de “te ves muy normal, yo no creo que…” y a uno lo acorralan de intrigas ajenas y mejor ya no explico nada. Me da miedo las expectativas que se forman en la sociedad con tan pocos detalles, pero que al final se convierten en expectativas globales, en reglas que nacen sin fundamentos pero que son creídas por todos. Y así te ven, como una etiqueta. Me da miedo el bullyng y las burlas, o ser el centro de atención. Me da miedo quedarme sola. Por eso  mejor no digo que soy Asperger, y lo guardo como si fuera un delito o un enigma. Porque aunque sé vivir con esta bella forma de ver la vida, aún no estoy preparada para que esta sociedad lo sepa. Simplemente no estoy lista. No soy tan valiente.

Yeimy

7 comentarios en “Cuando el diagnóstico no tiene voz

  1. Uy 😮 me identifico con todo lo que dices u_u

    En especial cuando me dicen que no parece que tenga SA o
    cuando tengo que estar explicando de que trata.

    Frecuentemente me he sentido sola u_u

  2. Me pasa exactamente lo mismo. El solo hecho de pensar en tener que dar explicaciones, en recibir miles de cuestionamientos, hace que “esconda” mi diagnóstico y que lo sepan unos pocos. Es agotador soportar las posibles opiniones y prejuicios de la gente. Sinceramente me siento más tranquila y protejida de esta forma. Será que tampoco soy valiente…

  3. Soy adulta Aspie también; he llegado al extremo de ocultar mi condición hasta en mis círculos más íntimos por miedo al fracaso; me dá verguenza que los padres de mi pareja sepan acerca de mi “personalidad” e inclusive he llegado a inventarme que estoy con personas para que mis padres NO sufran tanto por mi.
    Creo que todavía no lo tengo en absoluto superado y mi depresión es muy elevada y mi tristeza; me encuentro tan mal que creo que llega a afectar a mi salud; no a la mental como es obvio a nivel de depresiones y ansiedad; sino a nivel físico.

    Tengo tanta tristeza acumulada y aislamiento que a veces pienso en autólisis; actualmente estoy en tratamiento con medicación (para no dejar un testimonio tan dramático pero cierto).

  4. las comprendo muy bien, yo padezco una neurodivergencia diferente y hasta cuesta decirlo, pero es por los prejuicios que aun permean nuestra cultura, soy de méxico y he aprendido a vivir con mi neurodivergencia a golpes y recaidas, apegarse al tratamiento es un asunto importante, soy psicologa asi que ir a terapia para mi es un acto vital, casi religioso; haré tambien una comunidad de neurodivergencias femeninas aqui en mi comunidad; udes me han inspirado, gracias infinitas. Beatriz AO.

  5. WOW que palabras tan ciertas, me siento totalmente identificada con este articulo muchas gracias por la publicación ya veo que no soy la única con este sentir

    1. Desde muy pequeña los niños y niñas no querían jugar conmigo. Sufrí buylling en la escuela, me trataban como “tontita” y “rarita”. Tuve depresión en la universidad porque no entendía las ambigüedades de mis compañeros al socializar. Me sentía retrasada y tonta. Dos psicólogos me dijeron que tenía muchos rasgos Asperger y que a eso se debian mis problemas en el “mundo exterior”. No le conté a mis amigos y conocidos porque aprendí que hay explicaciones que simplemente a la gente le da pereza escuchar, como ya me había pasado toda la vida con mis temas de conversación. Le conté a un novio que tuve en ese tiempo, que ya empezaba a notar que mi comportamiento no era como el del resto de las chicas. En vez de recibir apoyo y comprensión sufrí mucho maltrato psicológico por su parte, el me decía que yo me escudaba en mi supuesto síndrome para justificar “la mierda de persona que soy”. Afortunadamente hace 6 años que le puse fin a esa horrible relación. Dejé mi supuesto síndrome de Asperger de lado y lo camufle tanto como pude, hasta que hace poco una colega que es educadora diferencial me dijo que se notaba mucho que yo soy TEA. Actualmente tengo un novio maravilloso pero también hemos tenido problemas porque muchas veces no entiendo algunas cosas que se leen “entre líneas” y me cuesta mucho adivinar intenciones o deseos o anticiparme a las cosas. No quiero decirle que probablemente tengo TEA precisamente por el estereotipo y el prejuicio que se ha creado en torno a esta condición. No es que falte información, la hay muchísima, pero tampoco culpo a los neurotipicos que, a diferencia de los TEA de alto funcionamiento, les cuesta mucho interesarse por estos temas y procesar tanta información en sus cabezas sobre algo tan específico y complejo como el Autismo.
      Saludos desde el sur de Chile.
      Constanza.

  6. Desde que cursaba preescolar empecé a darme cuenta de que mis compañeros y compañeras evitaban jugar y hacer actividades conmigo e incluso yo les aburría o no entendían mi manera de jugar o hacer las cosas. Sufrí buylling durante toda mi enseñanza básica, no habian agresiones físicas pero si muchas burlas e insinuaciones de que yo era “tontita” y “ratita”. En la adolescencia fui muy solitaria y en mis primeros años de universidad tuve enormes problemas de adaptación porque no entendía ciertas ambigüedades de la socialización. Ahí comencé a padecer un episodio depresivo mayor, el cual me envió directo a psicoterapia, en donde dos psicólogos me dijeron que era muy probable que tuviera síndrome de Asperger. Me paso exactamente igual a lo que describe el artículo. Por un lado no quise contarle a mis amigos y conocidos porque era algo desconocido para ellos y realmente me daba pereza tener que dar tantas explicaciones y por otro lado le conté a un novio que tenía en ese entonces que, a propósito, ya habia empezado a notar que mi comportamiento era “extraño” en relación a otras chicas. Sin embargo en vez de obtener su apoyo y comprensión solo recibí maltrato psicológico y abuso, el tipo este decía que me escudaba en mi supuesto síndrome para justificar “la mierda de persona que era”.Si bien es un episodio de mi vida que tengo superado ( hace 6 años que me libre de ese demonio), he preferido no referirme a mi probable TEA, llegue a ignorarlo por completo y camuflarlo todo lo que pueda, hasta que en mi trabajo (soy profesora de música) mi colega Educadora Diferencial me dijo que yo era TEA.
    Actual

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